¿Planeas una aventura en las alturas? Conoce todo sobre el Mal de las Alturas y cómo prevenirlo para una experiencia segura y satisfactoria.

El Mal de las Alturas, también conocido como Mal de Altura, es un malestar físico que puede afectar a los viajeros que se encuentran en sitios con altitudes elevadas, por encima de los 1,500 metros sobre el nivel del mar (msnm).

 

Este malestar puede tener graves consecuencias para la salud si no se toman las precauciones necesarias, por lo que es fundamental estar bien informado antes de emprender un viaje a zonas de alta altitud.

 

El principal factor que afecta la salud en altitudes elevadas es la disminución de la concentración de oxígeno (hipoxia), que se agrava con la distancia del Ecuador, las bajas temperaturas, y otros factores como la estación del año y el clima.

 

Estos factores pueden alterar la circulación de la sangre en los pulmones y el cerebro, afectar la calidad del sueño y provocar insomnio.

 

El mal de las alturas puede presentarse en tres modalidades: enfermedad aguda, afectación (edema) cerebral y afectación (edema) pulmonar.

 

La enfermedad aguda es la más común y generalmente se presenta en el 25% de los viajeros que duermen por primera vez en altitudes arriba de los 2,500m snm.

 

Los síntomas son muy similares a los de una resaca por alcohol, incluyendo dolor de cabeza, fatiga, pérdida de apetito, náuseas y vómitos.

 

Ante cualquier indicio de estos malestares, es crucial detener el ascenso, descender y buscar atención médica especializada de urgencia.

 

Para prevenir el mal de las alturas, es recomendable planificar ascensos graduales, evitar pasar la primera noche por arriba de los 2,750 m snm, y limitar el ascenso a no más de 500 m snm por día.

 

Además, es importante mantenerse hidratado, bebiendo al menos 4 o 5 litros de agua al día, y mantener una dieta variada y rica en hidratos.

 

También se recomienda llevar un botiquín de viaje con medicamentos que faciliten la adaptación a la altitud, como la acetazolamida y la dexametasona.

 

Si planeas un ascenso importante, es crucial que consultes a un médico especializado en viajero y un médico del deporte.

 

En México, puedes visitar la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la UNAM, ubicada en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde pueden asesorarte sobre los medicamentos que puedes tomar en caso de presentar este mal.

 

Finalmente, es importante contar con un seguro de gastos médicos con cobertura especial que cubra actividades de alto riesgo y los destinos que vas a visitar, así como realizar los ascensos con guías expertos.