Denuncian que el 75% de las pruebas de alcoholemia han disminuido, mientras la mayoría del material adquirido para las mismas no ha sido utilizado.

Un notable desplome del 75% en la realización de pruebas de alcoholemia ha sacudido la administración actual, pasando de 182,221 a solo 46,497 pruebas el año pasado, según la denuncia presentada por Olivia Garza, presidenta de la Comisión de Seguridad Pública del Concejo de Iztapalapa.

El reconocido programa «Conduce Sin Alcohol», popularmente denominado Alcoholímetro, parece estar en la cuerda floja. “Es otro de los programas que Morena quiere desaparecer, pese a que ha probado su eficiencia al reducir accidentes viales, muchos de los cuales han resultado con víctimas fatales”, argumentó Garza.

La situación se complica aún más cuando se pone en contexto que, de las 100,000 boquillas adquiridas en 2022 por la Secretaría de Seguridad Ciudadana, con un desembolso de 928,000 pesos, solo se han utilizado 46,497, es decir, menos de la mitad. Garza señala que esto genera una serie de preguntas inquietantes. «Algo raro está pasando con este programa y el Gobierno capitalino debe explicarlo. Reducen la productividad de un programa esencial y, paralelamente, reportan gastos en material que queda en el olvido», criticó.

Los habitantes de Iztapalapa también han levantado la voz, alertando sobre un aumento en accidentes viales en los que los conductores parecen estar bajo influencia del alcohol, y para sorpresa de muchos, la respuesta policial se ha vuelto inexistente. Estas denuncias llevaron a Garza a solicitar reportes del programa Alcoholímetro entre 2018 y 2022 a la SSC. Sin embargo, cuando se pidió información relacionada con accidentes con conductores ebrios, tanto la dependencia mencionada como la Fiscalía General de Justicia afirmaron no tener clasificación alguna al respecto.

Un punto crucial destacado por Garza es que «antes de la llegada de Morena existía una base de datos específica que determinaba la frecuencia de estos accidentes, y en función de esos resultados se establecían estrategias para los puntos de control del Alcoholímetro. Ahora, simplemente afirman desconocer el tema”.

El panorama actual plantea una serie de desafíos y preocupaciones, y los ojos están puestos en el gobierno capitalino, esperando respuestas claras y acciones que garanticen la seguridad de los ciudadanos en las calles de Iztapalapa y, por extensión, de toda la Ciudad de México.